Creo que Lenin dijo que hay décadas en las que no pasa nada y semanas en las que pasan décadas. Mientras tengamos a una cuadrilla de caníbales pedófilos a los mandos, seguirán pasando décadas en semanas.
Por Teodoro Balmaseda

A veces encuentras la inspiración, y a veces la inspiración te encuentra a ti. Estaba escribiendo la intro (mis escritos tienen formato de directo de Pink Floyd), mirando el póster que tengo de Santi Pekeño Ternasko y de Bertín Osborne, para pedirles ánimo a las musas, cuando me ha venido al coco poner un recordatorio en redes sociales de la próxima presentación.
Como soy la punta de lanza de la tecnología mundial, estoy que lo flipo con las historias con musiquita de Facebook y con mis recientes andanzas en Instagram y, al ir a elegir canción, me he topado con un tipo interesante. Vale que no es muy heavy metal, pero molar, mola.
Révolution. Single recién salido del horno. No hace ni un mes que lo sigo, pero en pocas canciones he visto a este menda cantar en francés, en inglés y hasta en castellano, aunque su lengua materna es el alemán. Ay, Alemania, cómo me dueles. Con gente bien posicionada frente a la historia, como la afición del Bayern y —casi siempre— el St. Pauli, pero con un gobierno siempre, siempre, siempre, en el lado incorrecto. El caso es que chapurreo algo de alemán, pero este cabrón casi rapea, a toda hostia, y mezcla versos en francés. A mis oxidadas orejas, como si quiere cantar en coreano mientras hace malabares con antorchas. No entiendo casi nada. Bueno, algo sí. Dice que generación tras generación están metidos en la tormenta… y ¿cuál es la solución? ¡Los cazafantasmas! Digo… Monsieur de Guillotin.
Resistenza (Bella Ciao). Single de 2025. Esta te la sabes, tal vez por La casa de papel, a lo mejor por los Boikot, o por cultura popular. Mi mejor recuerdo de esta canción… con Rubenciano, en Fuenmayor. Sonaba el estribillo como un misil. Si la has cantado a chillo pelado, ven a que te estreche entre mis vigorosos brazos, camarada. Si hace unas pocas semanas el derecho internacional se convertía en un trozo de papel del culo mojado, después de perder casi toda la dignidad en Gaza, un jovenzuelo de 80 palos con los triglicéridos más altos que su nabo, ha tenido los santos huevos de bombardear Irán. Con la ayuda inestimable del otro montón de mierda más despreciable de este siglo, racista ineluctable, que lleva desde los 70 llorando muy fuerte por el armamento nuclear persa, han tumbado una escuela con decenas de niñas. Y se fuman un puro. Y encima hay cabrones que los justifican. Cabrones que sacan espumarajos cuando dices «feminismo» o mencionas a Cristina Fallarás, pero que ahora están orgullosos porque están a punto de liberar a las mujeres. A ver cuándo liberan a los esclavos filipinos de Qatar o de Arabia Saudí, ¿o es que unos esclavos son más liberables que otros?
No pasarán. Single de 2020. Vale que no es rock en sí, pero tiene un rollo reggae, y tiene guitarras eléctricas. Es como una especie de reggae-rap. Está hablando de que los nazis no desparecieron del todo, que viene la AfD (un poquito más moderados que Vox, pero en alemán. Además, igual de coherentes: la líder es una lesbiana casada con una emigrante y… ¿a qué no sabes a por quién van?), y yo sigo pensando lo mismo que en la última entrega: la ley internacional es una especie de contrato social global, lo poco que nos queda de civilización. Si todo el argumento legal necesario es sacar ojivas (Macron quedando como un lacayo acomplejado por micropene con su submarino), no hemos aprendido nada. Con la ley del Talión, al final todos ciegos, y con la ley del más fuerte, al final no va a quedar nadie en pie.
Du bistnichtallein. Single de 2020. Vamos a poner un ska de toda la vida, para que Ternasko se eche unos bailables a mi salud. Así muy resumido, habla de los antifascistas, de los que okuparon edificios para combatir la especulación con la vivienda (según AR, decentes negociantes… como su marido), que estamos haciendo historia y que no estamos solos —el estribillo es literalmente: no estás solo. Ya lo he dicho mil veces, y va la mil una: el futuro, como el pasado, será colectivo, o no será. Desde la primera sociedad de homínidos, nos hemos hecho fuerte en grupo, cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad. Esto ya no es una batalla de izquierda contra derecha, de tradiciones contra innovaciones. Es la lucha de un 1% de la población caníbal y pedófilo dando tiros al aire para ocultar sus vergüenzas contra un 99% de la población desesperanzado, sin futuro material, individualizado, solitario, sobrealimentado y exhausto. No suena muy prometedor, pero, cuando el barco empieza a zozobrar así, puede volcar en cualquier sentido. Cuanto más descabezada venga esta ola reaccionaria, más derechos, más argumentos y, seguramente, más lucha —más resistencia en todas sus formas—. Hitler levanto un reino (Reich) que duraría mil años… y duró 4. Netanyahu promete un gran Israel eterno… y con suerte Satán se lo llevará en una avalancha de mierda antes de que llegue ni a asomar. Por cierto, gran patriota. En cuanto se enteró de los bombardeos iraníes, cogió el avión y de cabeza a Berlín. Ay, Alemania, cómo me dueles (y van dos). Creo que necesitas la bandera roja de nuevo en el Reichstag.
Por poder darle mi abrazo mensual a mi maño favorito, y ya de paso mostrarle un artista que tal vez desconozca, y por darle verbo, incluso en otro idioma, a un sentimiento que estoy seguro que compartimos cualquiera con más de 10 neuronas:
Mal Élevé. Révolution /Resistenza/ No pasarán /Du bistnichtallein. 2020-2026.
